Ósmosis o el porqué de meter la lechuga en agua

 

Una vez cometido el error de dejar una lozana lechuga demasiado tiempo en el frigorífico, lo mejor que se puede hacer para hacerla recuperar su esplendor es introducirla un rato en agua, según dicta el saber popular. Y en esta ocasión, dicho saber no se equivoca. Prueben si lo desean a retener unas cuantas hojas fuera de sus platos por un tiempo, y después sumérjanla en una piscina de refrescante agua. El resultado más probable es que la lechuga recupere parte de su turgencia, es decir, que vuelva a ponerse “durita”.

¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso la lechuga se pone contenta? Hasta donde nuestro limitado conocimiento llega, no se debe a un cambio de humor, sino a un proceso fisiológico muy sencillo llamado ósmosis. Veamos en qué consiste: imaginemos que una célula es una pompa de jabón un tanto especial. El interior de la pompa estaría rellena por una disolución acuosa y el jabón seria en realidad una serie de lípidos muy organizados, que forman una doble membrana. Esta doble membrana es semipermeable, es decir, deja pasar el agua, pero no las cositas que estén disueltas, o simplemente estén en el agua. Así, el agua puede circular libremente entre el interior de la célula y su exterior.

La pregunta es ahora cómo circula el agua. Bien, el agua tiende siempre a equilibrar la concentración a ambos lados de la membrana, igual que tendería a disiparse si la mezcláramos con una salsa marinera. Si por ejemplo hay muchas cositas dentro de la célula y pocas fuera de ella, es decir, la concentración intracelular es mayor que la extracelular, el agua tenderá a entrar en la célula por sí sola. Sin embargo, debido a la semipermeabilidad de la membrana, las cositas de la célula no podrán salir, por lo que se producirá un aumento de la célula en volumen. Al aumentar el volumen pero no la extensión de la membrana plasmática (la doble membrana o el jabón de la pompa), la célula se pondrá turgente.

En la imagen adjunta, se puede apreciar cómo si ponemos una membrana semipermeable separando dos recipientes, en los cuales hay una distribución irregular de solutos, o cositas, el agua pasa de un lado a otro, equilibrando las concentraciones y aumentando el volumen de la parte en principio más concentrada.

Osmosis 2

Y así hemos resuelto el misterio. En nuestra lechuga mustia, hay una deficiencia de agua. Una vez sumergida, la ósmosis entra en acción, las células de la lechuga se rellenan literalmente de agua y aumentan su turgencia, permitiéndonos salvar a nuestra pobre lechuga.

Fuentes:

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