Argumentos sobre el aborto: determinación y diferenciación

Queridas lectoras

En esta ocasión y a raíz del debate que está creando la futura Ley del Aborto, os traemos un post más orientado hacia la bioética, casi más un artículo de opinión, que los post con sólidas bases a los que estáis acostumbradas. Esperamos sinceramente que os ayude a mejorar vuestro argumentario acerca de estas cuestiones.

La mayoría del sector “pro-vida” utiliza como argumento que desde el mismo momento de la concepción (es decir, tras la fusión del óvulo con el espermatozoide) ya se ha formado una nueva vida humana. Por el contrario, los sectores “pro-elección” llevan como bandera el que un cigoto o un embrión es sólo un conglomerado de células, no un bebé, y por tanto no es una vida.

Bien, ¿qué es lo que en realidad dice la ciencia? Ni una cosa ni la otra. Para entendernos mejor, introduciré dos o tres conceptos importantes, de carácter celular. Primero, la potencialidad. Todos conocemos que de las células madres se pueden obtener otros muchos tipos de células, que en definitiva son las que formarán el cuerpo de la futura (o no) persona. Bien, conforme avanza el desarrollo embrionario, las células se dividen, se reorganizan y sus características cambian. Cuando esto ocurre, las células pierden potencialidad.

Para la pérdida de potencialidad es necesario entender dos procesos. Primero, el de determinación. La determinación ocurre cuando una célula se programa  genéticamente para que cambien sus características. Pasa de ser una célula que tiene la potencialidad para convertirse en cualquier otra, a ser una célula que puede convertirse en un grupo de células, a ser una que sólo puede convertirse en un tipo. La determinación implica una pérdida de la potencialidad.

Después de la determinación, viene la diferenciación, que es el proceso efectivo en el que la célula cambia sus características, acorde a como estaba programado. Una diferenciación suele implicar una nueva reprogramación (o determinación) y una nueva pérdida de potencialidad. Y así hasta que todo está en su sitio.

Si tomamos estos conceptos celulares, y los aplicamos al embrión, nos encontramos con una sucesión de determinaciones y diferenciaciones encadenadas que darán como resultado, en última instancia, una nueva vida. Es decir, un embrión es un ser vivo en potencia, pero todavía no se ha formado como tal.

Así, por un lado, tenemos a los anti-abortistas, cuyo razonamiento se ve descalificado desde el mismo momento en que algo potencial no es algo real. Por el otro, tenemos a  los sectores pro-elección, cuyo razonamiento también se ve invalidado desde que la potencialidad implica una probabilidad muy alta, y por tanto esto nos lleva a un dilema moral.

Desde Beautifulsci queremos denunciar esta dualidad absolutamente infructuosa e irrespetuosa con el mismo pensamiento científico. Cuando el mismo argumento, en la base, se puede utilizar para defender dos posturas contrarias, evidentemente es un argumento de pésima calidad, que sería mejor no sacar a relucir, ni mucho menos tomar como principal.

El uso de estos mismos argumentos está manifestando  la falta de educación en materia reproductiva  y científica del conjunto de la población (tanto de los pro como de los anti, y por supuesto de los que hacen caso a uno u a otro).

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Además, resultan especialmente irritantes las posturas de los sectores pro-vida, que son profundamente hipócritas. Para ilustrar tamaña acusación, valga una moneda: en las clínicas de fertilidad se conserva un elevadísimo número de embriones perfectamente viables y con potencialidad de convertirse en un ser humano. Como el espacio es finito, cada cierto tiempo se hace “limpieza”, y esos cigotos, igual de válidos que los que se alojan en el cuerpo de una mujer, son despachados sin mayor miramiento. Y no veo a nadie protestando por ello. Suelen ser también los que defienden la lenta y tortuosa muerte de un animal en una plaza para disfrute colectivo, sin atender a su vida, ni por supuesto a su sufrimiento.

Aún más irritante es el hecho de que utilicen la Ciencia (con mayúsculas) para su propio beneficio. Suelen ser los mismos que rechazan cualquier cosa que contradiga su “verdad”, como lo fue (y sigue siendo) en su momento la Teoría de la Evolución, por ejemplo. Desde este espacio nos gustaría aclararles que la Ciencia no es la prostituta de nadie. No se pueden usar sus argumentos sólo cuando nos convienen, y rechazar todos los demás cuando nos venga en gana.

La Ciencia tiene que ayudarnos, tanto desde el punto de vista práctico (mejorando la tecnología, la medicina, etc) como desde un punto de vista más filosófico, ayudándonos a comprender mejor quiénes somos y lo que queremos. Hasta ahora, el pensamiento racional, y por ende el método científico, nos ha ayudado a tener una visión más completa del mundo, y debe seguir siendo así. Si asumimos esta aproximación a la realidad como válida, habrá que hacer caso cuando nos gusta y también cuando no.

Por último, desde Beautifulsci nos gustaría romper una lanza a favor del aborto libre y gratuito. Puesto que los argumentos “científicos” aquí no tienen ninguna validez, debemos recurrir a otros. El aborto plantea un dilema moral. Bien, respetemos la libertad de las personas y dejemos que cada persona decida por sí misma cuál es la opción que le parece más respetable. Vista además la hipocresía de los pro-vida, nos inclinamos a pensar que detrás del aborto se esconden propósitos mucho más oscuros, como la supresión de la voluntad de la mujer y su sumisión al hombre. Pero esto ya no es de cariz científico sino de carácter social, y se lo dejaremos a la que mejor sepa de ello.

Agujeros y crestas importantes: claves de la evolución humana

Cada x tiempo sale una noticia en la prensa diciendo que alguien ha encontrado el eslabón perdido entre el hombre y el “mono”, y que es una revolución para la ciencia, bla bla bla. Mentira cochina, y bien cochina. La evolución humana, como la de cualquier otra especie, es muy difícil de determinar, y lo más probable es que nunca se pueda establecer una línea directa desde un chimpancé primitivo hasta un humano. Por varios motivos: hay diferentes criterios de estudio, no se puede determinar con certeza que no se vayan a encontrar más fósiles, y los que se encuentran son muy parecidos entre sí, además de estar absolutamente incompletos.  Así que, queridas lectoras, la próxima vez que una “journalist” sensacionalista os quiera hacer el lío, decidle que se meta sus grandilocuentes y comerciales frases en su archivo particular.

Mucho más interesante que ver la línea desde la especie A hasta la especie B es ver cómo se interpretan estos fósiles.

Por ejemplo, cada vez que encuentran una parte de un cráneo (muchas veces es lo único que queda), son capaces de decir si el animal en cuestión caminaba a dos patas o a cuatro.¡¿Cómo, por Lamarck?! ¿Sin tener ni un hueso del pie, ni de la cadera? Pues es sencillo: por la posición del “foramen magnum”.

El foramen magnum, o agujero gordo en castellano de andar por casa, es el agujero que hay en la base del cráneo y que sirve para que se inserte la primera vértebra de la columna vertebral, llamada “atlas”. En los humanos, el foramen magnum se encuentra muy “hacia abajo”, puesto que la cabeza se sitúa digamos perpendicular al eje del cuerpo. Sin embargo, en un perro, un cocodrilo o una trucha, el foramen se halla en una posición más “hacia atrás”, puesto que la columna esta paralela.

Veamos las siguientes ilustraciones para aclararnos:

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En esta segunda imágen se muestra la diferencia de la inserción de la columna entre un gorila y un humano. Dependiendo del ángulo, podemos saber dónde estaba la columna, y por tanto, el tipo de locomoción que tenía el bicho. ¿Sencillo, verdad?

La mayoría de los fósiles de homínidos oscilan en un ángulo entre el  de un humano y el de un primate actual.

Por otro lado, si seguimos atentas a la segunda imagen, podemos darnos cuenta de que hay otras diferencias marcadas. En los gorilas, la mandíbula está mucho más desarrollada, y tienen algo llamado “cresta sagital” (muy punkis ellos) y otro algo conocido como “cresta nucal”.

La cresta sagital sirve para que se inserten los músculos que necesita una mandíbula tan enorme para funcionar bien, y la cresta nucal se desarrolla cuando se necesitan unos músculos fuertes en el cuello. Evidentemente, nuestra cabeza “descansa” sobre nuestra columna, por lo que nuestro cuello suele ser pequeño y debilucho, pero un señor gorila no puede permitirse tener una estructura tan endeble, y necesita de huesos que la soporten.

Si tenéis perro (o casi cualquier otra mascota) y le rascáis la cabeza, os podréis dar cuenta de que ellos también tienen una pequeña cresta sagital. Estas crestas se utilizan para ver el desarrollo de las capacidades intelectuales humanas. En general, cuanto más se las apañan los homínidos sin usar la fuerza bruta, más pequeñas son las crestas.

La capacidad cerebral también ha ido aumentando poco a poco durante la evolución, aunque el tamaño del cerebro no se correlaciona directamente con la inteligencia. Los dientes también son muy importantes, pero a ellos les dedicaremos otra sección más adelante.

Desde Beautifulsci esperamos que os haya sido divertido, y que no miréis con los mismos ojos cuando veáis un cráneo en cualquier museo.

Fuentes: