¿Qué es Ciencia? Dices mientras clavas en mi probeta tu anteojo azul.

¿Qué es ciencia?¿Y tú me lo preguntas? Ciencia no eres tú.

Azules del todo no eran los anteojos del grandísimo Sandro Rey (y que me perdonen las que saben del tema por parodiar malamente a Bécquer), pero sí de un misterioso color azul-plateado. Estaban hechas con un metal supersónico arácnido hiperpolarizado de puta madre aderezado con un poco de ajo y perejil, lo que le permitía a Sandro adentrarse en el proceloso mundo de las visiones del futuro. Claro, y hemos convertido chuparnos el dedo en deporte nacional.

sandro gafas

Muchas veces nos intentan engañar haciéndonos creer que determinados productos son buenos para tal o cual cosa (recomiendo ver los enlaces del blog Scientia, puntero en estos temas), diciéndonos que está científicamente probado. Otras corrientes, por el contrario, desconfían del conocimiento científico y prefieren entregarse a nuevas terapias que en absoluto dan ninguna fiabilidad. Pero la mayoría de la gente no sabe lo que es la ciencia. No conocen realmente qué es ciencia y qué no lo es. Por ello, y una vez más a petición popular (¡gracias!), vamos a intentar explicar qué es la ciencia.

La ciencia puede ser definida como una herramienta de aproximación al mundo que nos rodea. Esta herramienta parte de la base de la desconfianza sobre los propios seres humanos y sobre su capacidad de aprehender el mundo mediante sus sentidos y mediante la lógica (sí, aunque suene raro). Pongamos un ejemplo para ver por qué nos tenemos que rechazar como instrumentos: empecemos con la lógica. Veamos unas premisas sencillas: (A) todas las curvas pueden llegar a formar un círculo, por lo tanto (B) si tengo una curva, (C) puedo tener un círculo. Ahora veamos el mundo con nuestros sentidos: por ejemplo, vemos que el sol aparece en un punto, traza una curva y se pone en el punto opuesto. Ahora combinemos nuestros sentidos con nuestra lógica. Estupendo, hemos demostrado que el sol gira alrededor de la tierra y podemos irnos de juerga a quemar brujas.

sol alrededor de la tierra

quema brujas

En fin, la Ciencia puede definirse como una herramienta racional, sistemática, verificable, y por consiguiente falible, para acercarnos al mundo que nos rodea. En nuestra imposibilidad de entender el mundo sólo con la lógica y los sentidos, hemos desarrollado otras formas de conocimiento que creemos son las más fiables. Ésto no quiere decir que mediante la ciencia se pueda aprehender el mundo: sólo es una interpretación plausible de acuerdo con la realidad, pero no es una “verdad”. Como dijo Indiana Jones, el que quiera conocer la verdad que se vaya a la clase de filosofía. Las matemáticas son un punto y aparte, que veremos en otro post.

indiana jones

Vamos a ver cada uno de los anteriores puntos. El primero es la racionalidad. Racionalidad es todo lo basado en juicios y pensamientos y no en sensaciones, entrelazado mediante la lógica con otros sucesos ya comprobados y agrupado ordenadamente en conjuntos de hechos o teorías. El segundo la sistemática: el método científico es muy importante, ya lo veremos a continuación también.  La tercera es la verificación. Ese punto, sin duda, es el más importante de todos. En ciencia, sólo vale aquello que está verificado. El resto vale poco menos que para rascarse allí donde no nos da el sol.

El quid de la ciencia reside en el método científico, la herramienta que nos permite obtener datos fiables sin tener que confiar en nuestros sentidos. Dicho método consta de cuatro etapas básicas: formulación de hipótesis (o elucubraciones, vamos a ver qué pensamos que puede ser esto); experiencia o qué pelotas hacemos para ver si nuestras elucubraciones son correctas o no; contrastación de los resultados de la experiencia con nuestras hipótesis; e integración de resultados en un cuerpo más amplio de ideas. Para verificar una idea no basta con enunciarla, hace falta comprobarla, y cuantas más veces mejor. Así, la ciencia no se basa en un juicio cualquiera, sino en hipótesis comprobadas que pasan a ser parte de un conjunto más amplio llamado teoría.

metodo cientifico

A un científico no le basta que alguien le diga “hoy hace sol” o intuir un resplandor por la ventana. Para comprobarlo, desarrollará una hipótesis de partida, que es “hoy hace sol”. Entonces, se basará en la experiencia para comprobar su hipótesis; esto es, saldrá a la calle y mirará si efectivamente hace sol, y a ser posible en distintos puntos; entonces, contrastará su idea inicial con lo que ha visto, y por último, la integrará en un cuerpo de ideas más amplio, como “normal, es verano”, o “normal que mi hipótesis fuera falsa, es invierno”.

En la verificación radica el porqué de que la ciencia no alcance la Verdad. En ciencia eso de “la excepción confirma la regla” no existe. Una hipótesis nunca es “verdadera”. Sólo se puede decir que una hipótesis no ha podido demostrarse falsa. Cuantas más pruebas a favor, más robusta es la hipótesis, pero no hay nada que nos dé una seguridad 100%. Es una “inocente hasta que se demuestre lo contrario”, y toda la ciencia se encuentra siempre en continuo proceso de revisión. Lo que nos vale hoy, puede que no nos valga mañana, y sin embargo sigue siendo un conocimiento mucho más próximo a la realidad que el que se pueda obtener en otra disciplina.

Ahora me gustaría plantearos una experiencia de verdad: el famoso experimento que realizó Spallanzani hace ya mucho tiempo. Antes de Spallanzani se presuponía que la vida podía crecer espontáneamente. Tu dejabas un pan al aire y al poco tiempo el pan tenía moho. Era perfectamente lógico pensar que en el pan crecía vida autónomamente. Sin embargo, Spallanzani desconfió de sus sentidos. Pensó que a lo mejor había algo en el pan, que se asentaba después de un tiempo. Ésta era su hipótesis: hay algo que se escapa a nuestra vista que está presente en el pan o en el aire, y al cabo de un tiempo crece. Diseñó un experimento para confirmar o rechazar su hipótesis: si hervimos un caldo y matamos lo que puede que haya, e impedimos en contacto con el aire, no podrá crecer nada. Hirvió el caldo,lo tapó y por supuesto, no creció nada. En su época fue una revolución.

spallanzani

Hay que hacer una distinción entre leyes probabilísticas y leyes deterministas. Las deterministas podemos decir que se cumplen “siempre”, como por ejemplo el volumen de tal objeto de tal masa es tantos kilos. Leyes probabilísticas son aquellas que se repiten bastantes veces, pero que no se puede asegurar que sean “buenas”. Son las que utilizan las ciencias sociales: suelen cumplirse, pero como el ser humano es absolutamente imprevisible, mucho más que lo más imprevisible del universo, no podemos asegurar nada. Aún así, el método científico está presente en ellas, por lo que son de apreciar.

Por último, veamos ciertas falsedades que se dan en la vida real. Por un lado, la gente se cree cosas que no son falsables, es decir, no se pueden verificar. Es como si yo digo que las truchas existen porque “dios lo quiere”. Es una hipótesis que no se puede comprobar, por lo tanto hay que descartarla desde el principio. Lo mismo le ocurre a Sandro. ¿Cómo demuestras que este tipo no ve el futuro? No se puede diseñar una experiencia para comprobarlo. Y es absurdo basarse en algo que no se puede comprobar.

Otra falsedad muy común es decir “ésto no está comprobado, pero es güeno güeno”. Y así es como encontramos hierbas medicinales, tónicos, bálsamos, tratamientos, ect. Que nadie dice que el romero no te libre de todo mal. Pero si no lo has comprobado, sigue siendo una hipótesis que está en el aire.

Otra falsedad estupenda es decir “esto está 100% estudiado” y que realmente no lo esté. Aquí podemos ver diversos tratamientos de belleza y alimentos funcionales que lo mejor que se puede hacer con ellos es tirarlos por el retrete. Sé que a todos nos gustaría tener una crema que nos hiciera inmortales, pero la realidad es que aún no hay nadie inmortal. Y lo peor de todo es que he visto a científicos en ciernes creerse estas chorradas: “Pero si lo retrasa bueno es”, me dijo. Bueno sería que te metieras en una madriguera y no salieras de allí.

crema rejuvenecedora

La mejor de todas las falsedades es eso de “a mí la ciencia me la sopla, lo mejor es este tío de Barcelona que te cura el cáncer. Pero claro, no va a salir en las noticias porque no es rentable”. Ciertamente la mercantilización de la ciencia es un problema muy grave (igualmente, lo trataremos en otro post), pero volvemos a lo mismo. Que el tío de Barcelona me demuestre cómo lo hace, y entonces podremos empezar a entender. Hasta entonces, no deja de ser igual que Sandro.

Ya para despedirnos, dejemos claro que ésto no es un órdago a las demás formas de conocimiento: la literatura, el arte, la teología, la filosofía, etc son disciplinas que nos aportan mucho, si no tanto acerca del mundo que nos rodea (nadie se va a fiar de un poema para construir una casa; bueno, Santiago Calatrava quizá sí) sí acerca de nosotros mismos.

Calatrava chungo

En fin, queridas lectoras, espero que a partir de ahora seáis un poco más críticas con todo el mundo que quiere beneficiarse del desconocimiento de la herramienta científica. Hacednos un favor: ¡no les dejéis! Y apoyad a Sandro que es un crack.

Fuentes:

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  1. Pingback: Matemáticas: las raritas de las ciencias | beautifulsci

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