Si es que la vida son dos legos…

¡Hola holita!

Antes de comenzar a leer, me gustaría que te tocaras un brazo. O una pierna, o la barriga, o cualquier parte de tu serrano cuerpo.  Tu cuerpo es un “objeto”, tiene materia. Si pregunto, alguna lista me dirá, “claro, tenemos músculos, venas, huesos…” Pero, ¿de qué está hecha nuestra materia?

El cuerpo de seres vivos está formado por una mezcla de moléculas inorgánicas (como las sales minerales o el agua) y moléculas orgánicas. Será en estas últimas en las que nos centremos en este post. Dentro de las orgánicas, distinguimos cuatro tipos fundamentales:

  • Glúcidos o azúcares. Pueden agruparse. Son así:

glucosa y glucogeno

  • Proteínas, que están formadas por aminoácidos:

aminoacido y proteina

  • Grasas, formadas en gran parte por ácidos grasos:

acido graso y triglicerido

  • Ácidos nucleicos, que están formados por nucleótidos:

acido nucleico y nucleotido

Lo que pretendemos de nuestras lectoras en este caso no es que se aprendan detalladamente la estructura de cada tipo de compuesto, sino llamar la atención acerca de una verdad como el Aeropuerto de Castellón de grande: no somos otra cosa que una bonita y compleja escultura de lego.

humano lego

Cada una de las moléculas orgánicas citadas anteriormente tiene unas unidades básicas (azúcares sencillos, aminoácidos, ácidos grasos y nucleótidos) que se pueden hacer amigas y agruparse, dando lugar a moléculas más grandes (cadenas de azúcares, proteínas, grasas y ácidos nucleicos respectivamente). Cada una de las pequeñas piezas de lego se puede ensamblar con otras piezas de lego del mismo tipo, y como nos gusta la variedad, la fiesta y el cachondeo, también con tipos diferentes.

Así, con unas poquitas piezas, combinándolas de formas distintas, podemos construir estructuras muy muy complejas, que bien organizadas pueden llegar a dar lugar a tejidos con muchas propiedades diferentes, y en última instancia a la maravilla que es un cuerpo con vida.

Para ir terminando, os vamos a regalar un poquito de ese saber que las mentes pesantes se suelen guardar para sí, y que es darle nombres rimbombantes a todo lo que se cruza en su camino. En nuestro caso, las piezas de lego se conocen como “monómeros” (mono=uno; mero=pescado, que noooo, mero=unidad), o cosa de una sola unidad, que pueden ensamblarse en “polímeros” (poli=UIP; mero=merluzo, que noooo, poli=muchos; mero=unidad).

Monómero +  monómero + monómero = polímero

Así, una unidad de glucosa sería un monómero, mientras que al polímero de glucosa lo llamamos “celulosa”, “almidón” o “glucógeno”, dependiendo de sus propiedades finales.

Y ahora tocaos otra vez el brazo, o la barriga, o cualquier parte de vuestro cuerpo. Sí, son UIPs merluzas, o polímeros.

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